Los empresarios peruanos más poderosos

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El 02 de diciembre de 2013 un evento congregó la atención de todo el sector empresarial peruano. Luego de 18 años de silencio público –salvo contadas excepciones-, un nervioso Carlos Rodríguez Pastor, presidente del Grupo Intercorp, realizó el discurso principal en la conferencia anual de empresarios CADE 2013 contando sus claves de éxito. La expectativa generada no era en vano, en el transcurso de dos década Rodríguez Pastor había logrado que Intercorp pasara de ser un grupo financiero a uno de los más importantes conglomerados locales de servicios, con ingresos por más de US$ 3,000 millones anuales, e inversiones en más de treinta empresas en el Perú en los rubros de banca, seguros, retail, plásticos, educación, entretenimiento, boticas, fast food, entre otros; y todo ello priorizando el factor humano en sus operaciones.

En el mismo evento se presentaron Eduardo Hochschild y Ángel Añaños, líderes de los grupos Hochschild y Ajegroup, respectivamente, multinacionales peruanas que crecieron de manera acelerada en la última década, dejando en claro el potencial del Perú en sectores tan dispares como la minería y las bebidas. Hochschild pertenece a la lista de multimillonarios de Forbes y su grupo empresarial cuenta con la única compañía de origen peruano en cotizar acciones en la Bolsa de Valores de Londres, la más importante plaza bursátil para activos mineros; mientras que Ángel Añaños y su familia han creado una de las diez principales multinacionales de bebidas a nivel mundial,   con activos en América, Europa y Asia y una marca como Big Cola que -entre otros logros- es sponsor oficial del F.C. Barcelona de España, Leo Messi incluido.

Estos tres líderes son parte de la nueva élite de los grupos económicos peruanos. Gerentes que han sabido adecuarse a los cambios de modelo económico, aprovechar el crecimiento sostenido del consumo interno y enfrentar las crisis locales y externas para expandir sus empresas y consolidar marcas propias en distintos mercados y sectores de la economía.

Esta elite incluye también a Roque Benavides (Grupo Buenaventura), los hermanos Jorge y Vito Rodríguez (Grupo Gloria), Dionisio Romero Paoletti (Grupo Romero), Eduardo Belmont (Belcorp), Johnny Lindley Suárez (Grupo Lindley), Alex Fort Brescia (Breca), Ricardo Huancaruna (Altomayo), Samuel Dyer (D&C), Oswaldo Sandoval (Grupo Sandoval) y la dupla de Oscar Espinosa Bedoya y Mariela García de Fabbri, presidente ejecutivo y gerente general del Grupo Ferreycorp.

El anuario Peru: The Top 10,000 Companies señala que al año 2013 un total de 74 grupos económicos peruanos facturaron en el país un total de US$ 35,400 millones (US$ 37,500 millones si sumamos las ventas de sucursales en el exterior). Esto es aproximadamente el 18% del PBI, y además realizaron exportaciones de bienes por US$ 12,534 millones durante ese año, es decir el 30% del total exportado por el Perú.

Cuando nos referimos a estos grupos estamos hablando de un conjunto de cerca de 600 empresas (sucursales) que dan trabajo a más de 300,000 personas y lideran la mayoría de rubros económicos en el país, pero también estamos hablando de historias de empresarios que para llegar a este liderazgo y relevancia en el mercado han debido pasar por diversas coyunturas y no solo aprender del fracaso, sino adelantarse al futuro.

 

Cambios de paradigma en los grupos económicos

Tres décadas no son mucho cuando uno analiza hechos a nivel histórico, sin embargo las que nos tocaron vivir a los peruanos a nivel económico y social desde los años ochenta (incluso sin contar los efectos del dinamismo tecnológico) fueron un laboratorio para los empresarios, que pasaron de una situación de calma en protección estatal y precios manipulados, barreras de entrada y diversos tipos de cambio, a un terremoto de apertura económica e igualdad de condiciones frente a las multinacionales que dejó herido a más de uno y permitió a los sobrevivientes despertar con más fuerza en un nuevo mundo, donde el mercado dejaba de ser solo interno.

Para dar una idea del golpe que sufrieron algunos con la apertura de la economía, hay que indicar que al año 1988 el Perú contaba con un total de 536 grupos económicos[1]; y de este total sobrevivieron solo 72 a la siguiente década, luego de diversos cambios y reajustes.

 

Los años 80: los 12 apóstoles

Durante el primer gobierno de Alan García (1985-1990) se popularizó el término de los Grupos de Poder Económico gracias a un conjunto de empresarios muy cercanos al régimen que fueron conocidos comúnmente como los 12 Apóstoles.

Este cónclave estaba conformado por las cabezas de las familias Benavides de la Quintana, Brescia, Romero, Lanata Piaggio, Wiese, Bentín, Picasso Candamo, Raffo, Ferreyros, Nicolini, Olaechea-Álvarez Calderón, Piazza Tangüis y Delgado Parker y eran considerados los líderes en los sectores de minería, bebidas, comercio, agricultura, construcción, finanzas, telecomunicaciones y manufactura[2].

A ellos, el presidente García les entregó, en 1986, mecanismos de protección con la idea que realicen un shock de inversiones que permitieran, al menos en idea, reactivar la economía. Este es considerado uno de los hitos en la historia de los grupos económicos en el Perú, que lamentablemente no llegó a buen puerto, más aún, terminó en un naufragio.

Debido a una falta de confianza en el enfoque económico del gobierno, los empresarios no llegaron a realizar el shock de inversiones esperado y enviaron sus capitales al extranjero, generando malestar en el gobierno. La respuesta a eso fue el fallido intento de estatización de la banca en 1997, que buscaba atacar el capital de estos grupos, y generó el divorcio entre estos apóstoles y el gobierno.

Las consecuencias económicas de este divorcio con empresarios y entidades extranjeras fueron duras y se debieron pagar en los siguientes años, luego de pasar por una severa crisis económica y una hiperinflación de 4,545% el año 1990 y terminó con la reforma y apertura del mercado, siguiendo los lineamientos del llamada Consenso de Washington, que influyó en toda la región latinoamericana.

Con ello, varios de estos apóstoles no sobrevivirían a la siguiente década: Lanata Piaggio vio como su marca bandera Pilsen Callao era absorbida por Backus (antes en manos del grupo peruano Bentín, y actualmente subsidiaria de la multinacional SABMiller); el Grupo Wiese tuvo un fuerte golpe a fines de la década de los noventa con la caída y posterior salvataje de su principal activo, el Banco Wiese Ltd., que luego fue absorbido por la italiana Sudameris junto con el Banco de Lima de la familia Olaechea-Álvarez Calderón; y  la empresa de fideos de la familia Nicolini fue absorbida por Alicorp del Grupo Romero en 1996.

Otros grupos fueron perdiendo poder o relevancia en el tiempo como Delgado Parker y Picasso Candamo, mientras que unos pocos se mantiene hasta hoy con éxito, como los grupos Romero, Brescia (hoy llamado Breca por las siglas del apellido Brescia Cafferatta), Benavides, Raffo y Ferreyros (hoy llamado Ferreycorp).

Una nueva cofradía de empresarios se iría formando en las siguientes décadas con una visión distinta y ajena a la posibilidad de proteccionismo estatal. El mundo  había cambiado y era momento de comenzar a formar a los líderes del mañana.

Los que lograron adaptarse al cambio lo hicieron con nuevas estrategias y un enfoque más acorde al de aquellos planteados por multinacionales extranjeras que comenzaban a llegar en mayor número al Perú. Esto implicó, en la mayoría de casos, pasar de un crecimiento tipo conglomerado (con empresas en distintos sectores no necesariamente conectados) a un enfoque más de core business, es decir, buscar liderar y especializarse en un negocio o sector principal, lo que llevó a la escisión de varias empresas o la fusión y absorción de otras.

Un punto importante con la apertura de mercados es que amplió la gama de fuentes de financiamiento para la grande y mediana empresa, reduciendo la dependencia de la banca local, lo que permitió luego afrontar mejor la crisis asiática que empezó en 1997 y la crisis rusa de 1998 que tuvieron efectos devastadores en el sistema financiero peruano llevando al cierre de ocho entidades financieras en un periodo de dos años.

Otro efecto de la apertura fue que permitió  la mejora en la confianza en el país, lo que apoyó a su vez el crecimiento de las exportaciones no tradicionales, que si bien no tienen aún un papel predominante en el mix exportador, han permitido el surgimiento de nuevas empresas enfocadas en el mercado externo, que han sabido aprovechar la firma de acuerdos comerciales como la Ley de Preferencias Arancelarias Andinas (ATPA) firmada en 1991 con Estados Unidos (antecedente del actual TLC), para ampliar su oferta exportadora.

A nivel social la coyuntura también mejoraba. Luego de frenar el avance de Sendero Luminoso y capturar a su cúpula en 1992 se logró un ambiente de pacificación y calma que atrajo mayor capital extranjero, además de reducir costos logísticos y administrativos que generaban situaciones como los paros armados, cierre de carreteras, coches bomba y atentados a torres de alta tensión.

Estos elementos fueron algunos de los impulsores de un nuevo tipo de empresarios que vieron en el cambio una gran oportunidad y hoy son conocidos como los Grupos Económicos Emergentes (entre ellos Ajegroup-ISM, Huancaruna, Topy Top) y a la par fueron consolidando a grandes grupos tradicionales como Gloria, Backus, Romero, Breca, Intercorp, que aprovecharon la coyuntura para absorber empresas y expandirse a nivel local.

Para la segunda mitad de la década, iniciada el 2000, la situación para los grupos peruanos era totalmente distinta, con un mercado interno en crecimiento, estabilidad macroeconómica, grado de inversión, liquidez, y la posibilidad de aprovechar con fuerza una expansión internacional. Una nueva ola en el crecimiento estaba llegando y con ella nuevos paradigmas relacionados a la innovación, el cambio y la relación con el consumidor.

¿Quiénes liderarían este nuevo contexto? Ponemos como ejemplo a cinco de ellos, que ejemplifican claramente esta nueva elite de empresarios exitosos y que seguramente seguirán dando que hablar en el futuro.

 

Dionisio Romero Paoletti y la expansión global del Grupo Romero

El Grupo Romero es el más grande en el Perú a nivel de ingresos, un conglomerado con cerca de 50 empresas en siete países y en sectores tan dispares como consumo masivo, agricultura, energía, industria, servicios logísticos y portuarios, servicios empresariales, entre otros. Es, además, socio de Credicorp, el mayor grupo financiero peruano, con activos por US$ 48,200 millones y holding del Banco de Crédito del Perú, el principal banco del país.

Hasta el año 2001 el Grupo Romero fue liderado por Dionisio Romero Seminario, miembro de la tercera generación del grupo. Romero Seminario fue el más mediático de los líderes de los grupos locales y quien supo mantener a flote a sus empresas frente a los cambios realizados en el gobierno de Velasco Alvarado en los sesentas y en la crisis de la estatización bancaria en 1987. Es, además, el único empresario que ha sido incluido todos los años (hasta el 2012) en la lista de los más poderosos publicado por la revista Perú Económico desde el año 1982.  Sin embargo, por motivos de protocolo interno, se produjo su retiro de la presidencia del grupo al cumplir 65 años, dando paso a su heredero, Dionisio Romero Paoletti, quien posteriormente, en el año 2009, también recibiría la presidencia del holding Credicorp.

Romero Paoletti, quien  cumplió 49 años el 05 de julio, ha sido el encargado de consolidar la expansión internacional del Grupo Romero, a través de su empresa Alicorp, que en la última década abrió sucursales en Argentina, Colombia, Ecuador, Uruguay y Brasil a través de la compra de compañías ya existentes. La meta más inmediata de esta empresa es convertirse, al año 2015, en una de las 250 principales empresas de América Latina, con una facturación cercana a los US$ 2,500 millones, cerca de US$ 350 millones más que lo facturado al cierre del año 2013. Otro mérito de Romero Paoletti es haber consolidado la operación de Primax, la red de autoservicios (grifos) que hasta el año 2013 poseían en sociedad con la chilena ENAP y hoy es 100% peruana.

Con una educación privilegiada que comenzó en los pasillos del colegio Roosevelt, siguió por las aulas de la Universidad de Brown, donde estudio Economía, y luego por la Universidad de Stanford donde realizó un MBA; Romero Paoletti empezó desde abajo en el Grupo Romero, y fue elegido por méritos propios entre otros miembros de la cuarta generación de la familia.

Sobre su estilo de liderazgo, él señala que busca empoderar a los gerentes de sus empresas, ya que sería imposible hacerlo de otra manera por la dispersión organizacional del Grupo Romero y Credicorp. Se considera así el eslabón entre las gerencias y el directorio, y busca filtrar en ello los conceptos y estrategias más importantes acorde a la cultura del grupo, que tiene entre sus principios fundamentales la calidad, la fe en el país, la ética y valores, el apoyo a los trabajadores y la responsabilidad social. Su imagen es sin duda más de perfil bajo que su antecesor.

 

Carlos Rodríguez-Pastor y el empoderamiento  de la gente

La clase media peruana ha crecido considerablemente en los últimos años, y gracias a ello Intercorp es uno de los grupos económicos que más ha crecido en la última década. En veinte años pasó de ser un grupo enfocado en banca y seguros a ser líder en una gama de segmentos de servicio como supermercados, tiendas retail, centros comerciales, cines, locales de fast food, farmacias y boticas, y educación, sin dejar de lado sus negocios iniciales en el sistema financiero.

Se considera que es el grupo que mejor ha sabido aprovechar el crecimiento de la clase media peruana de los últimos años y las nuevas necesidades y demandas que esto generó. Es, además, uno de los pocos “grandes” de la economía local que ha enfocado sus inversiones principalmente en el mercado peruano.

Los ingresos consolidados de Intercorp bordean los US$ 4,000 millones, de la mano de más de treinta empresas y marcas líderes en el Perú como Interbank, Vivanda, Plaza Vea, Oeschle, Promart, Bembos, China Wok, Don Belisario, Casa Andina, Real Plaza, Cine Planet, Tarjeta Oh!, Popeyes, Inkafarma, UTP, Innova Schools, entre otros.

Sin embargo, poco se sabe de Carlos Rodríguez Pastor Persivale, al menos de boca propia. A sus 55 años, la cabeza principal del Grupo Intercorp habla poco o nada en público y sin embargo es considerado uno de los líderes con mayor enfoque y cercanía con su equipo y colaboradores. Forma parte de la lista de multimillonarios realizado por la revista Forbes.

Su educación se realizó en Estados Unidos, graduándose en Ciencias Sociales en la Universidad de Berkley, obteniendo posteriormente una maestría en el Tuck School of Business del Darmouth College (Hannover), la pionera de los MBA a nivel mundial con un fuerte enfoque en el liderazgo gerencial.

El mando de Carlos Rodríguez Pastor en Intercorp empieza el año 1995, debiendo afrontar con 36 años la presidencia de Interbank, luego del fallecimiento de su padre que solo un año antes había logrado comprar el banco como parte del proceso de privatizaciones de empresas estatales. Una visión particular de los negocios le llevó a abrir en 1998 la empresa de seguros Interseguros, y crear Nexus, una empresa dedicada a explorar nuevas oportunidades de inversión, gracias a la cual fueron adquiriendo empresas ajenas al negocio financiero como cines y hoteles.

Sin embargo, el hito que lo convertiría en el conglomerado de servicios que es actualmente fue la compra de la cadena chilena Supermercados Santa Isabel en el año 2003, que llamaría luego Supermercados Peruano. Esto rompió con el esquema de que Intercorp era un grupo solamente financiero, al estilo del BBVA o Scotiabank, y fue un primer paso de exploración en el negocio de consumo y servicios que terminaría años después llevándolos a la construcción de centros comerciales a lo largo del país para expandir una serie de marcas propias.  La estrategia detrás de ello fue crear un cluster alrededor de las necesidades de las personas en su día a día.

A Carlos Rodríguez Pastor se le reconoce, entre otros logros, el haber dado un nuevo enfoque a la forma de empoderar el capital humano, siendo el primero que formó una universidad corporativa en el Perú, en el año 2008, la UCIC (Universidad Corporativa Interbank). Además, es conocido que realiza un reconocimiento personal a todos aquellos que destacan por su trabajo dentro del grupo, empoderándolos a mejorar no solo por el bien de Intercorp sino por el bien propio y el del país.

Dentro de su ya famoso discurso en el CADE 2013 resaltaba cinco claves para el éxito empresarial: valores, visión, cuidar a los colaboradores de la empresa, innovación y la ejecución de los proyectos planteados. En el caso particular de Intercorp podríamos añadir que una de las claves ha sido contagiar a sus colaboradores de ese entusiasmo que él tiene sobre el Perú. Como él mismo señala en la web de la UCIC “reafirmemos nuestro compromiso de ser lo mejor que podamos ser en cada cosa que emprendamos y nuestra responsabilidad de entregar lo mejor de nosotros mismos a los demás”. Añadiendo a esto, cabe mancionar el cierre de su discurso en el CADE 2013: “estoy seguro que juntos podemos sacar al Perú adelante”.

 

Roque Benavides Ganoza y la herencia del patriarca

El Perú es un país minero y gran parte de nuestro actual crecimiento económico se apoya en ingresos recibidos por ese sector y la red que teje en otras industrias y proveedores. Si bien la dependencia ha ido cayendo poco a poco, aún se mantiene como el principal sector en generación de divisas y lo será por varios años más gracias a la riqueza de recursos geológicos que nos ponen en un lugar preferente del mapa minero mundial.

Desde 1991, con el inicio de las privatizaciones y la venta por partes de las empresas estatales Minero Perú y Centromin, llegaron al país muchas mineras extranjeras para poder explotar los yacimientos y generar nuevos proyectos mineros.

En medio de esto, una compañía peruana destacaba como la principal minera peruana: Cía. de Minas Buenaventura, empresa fundada en 1953 por Don Alberto Benavides de la Quintana, geólogo considerado el patriarca de la minería peruana y que fue en su momento presidente de la norteamericana Cerro de Pasco Corp. y creador de la especialidad de Ingeniería de Minas de la PUCP bajo el rectorado del padre McGregor.

Don Alberto falleció a inicios del año 2014 dejando un legado importante en la minería peruana. Desde el año 2011 había traspasado la presidencia del grupo empresarial a su hijo Roque, quien ejercía la gerencia general de Buenaventura desde el año 2001 y anteriormente la gerencia financiera.

Roque Benavides Ganoza, estudió ingeniería civil en la PUCP, un MBA en la Escuela Superior de Gestión de Henley (Inglaterra), así como programas en las universidades de Harvard y Oxford.

El Grupo Buenaventura logró ingresos por US$ 1,300 millones durante el año 2013, con activos por US$ 4,560 millones, además de una participación de 43.65% en la Empresa Minera Yanacocha, una de las principales productoras de oro del Perú, y un porcentaje minoritario en Cerro Verde, la principal mina de Arequipa. Con todo ello, son los principales actores locales en un sector liderado por mineras extranjeras como Barrick, Grupo México (SPCC), el holding que posee la mina Antamina, y Glencore-Xstrata, entre otros.

El reto de Roque Benavides al frente del grupo es lograr al fin la expansión internacional que vienen explorando desde hace varios años y que aún no logran consolidar. Sin embargo, a la par de ello, mantiene vigente el conflicto por el desarrollo del proyecto Conga, una inversión de US$ 4,800 millones en conjunto con su socio norteamericano Newmont Mining y que fue frenada por una ola de protestas sociales en el año 2011.

Sus conocimientos del sector minero le permiten afrontar con seguridad los futuros pasos del grupo. Bajo su gerencia general Buenaventura pasó de vender S/. 505 millones anuales a más de S/. 4,000 millones, y aumentó los niveles de producción de oro a más del doble, de 144 mil onzas en el año 2001  a 384 mil en el año 2010.

A diferencia de su padre, Roque Benavides es un líder mucho más mediático y no es raro verlo ofrecer entrevistas en radio y televisión, por lo que su personalidad directa y de confrontación le ha hecho ganar anticuerpos con diferentes sectores sociales. Además, es el único líder de un grupo económico importante que ha señalado públicamente su interés en participar directamente en política. Cabe señalar que ha estado anteriormente en la presidencia de la SNMPE (Sociedad Nacional de Minería Petróleo y Energía) y de la CONFIEP (Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas).

 

Ángel Añaños: los peruanos más globales que crecieron de la crisis

La historia de Ajegroup (marca que proviene de los apellidos Añaños Jerí) es tan particular y visionaria que ha sido objeto de estudio en más de una universidad extranjera. Estamos hablando de una multinacional peruana de bebidas con una facturación cercana a los US$ 2,000 millones que forma parte del Top 10 mundial de su sector y que  hace menos de 30 años eran una pequeña empresa familiar que embotellaba su propia marca de gaseosas en botellas genéricas de cerveza en Ayacucho, una de las zonas más devastada por la violencia terrorista de los ochenta.

Pero no solo son reconocidos por eso, también por su estrategia de crecimiento basada en algo tan evidente que pasó desapercibido por muchos empresarios: su interés en la demanda insatisfecha de los sectores emergentes, o como venderle con calidad al que tiene menos ingresos pero iguales necesidades. Esto, que puede ser muy obvio en la actualidad, no lo era tanto en el Perú de mediados de los ochenta, donde dos marcas principales de gaseosa manejaban el mercado y los precios, Inca Kola y Coca Cola, pero tenían problemas de distribución al interior del país, debido a la guerra interna con el grupo terrorista Sendero Luminoso.

Para explicarlo de manera resumida: ahí donde unos veían problemas, la familia Añaños Jerí vio oportunidades. Así crearon su propia marca de gaseosa con el nombre de Kola Real y la comenzaron a vender y distribuir de manera local con diferentes sabores para adecuarse a las necesidades y gustos de los consumidores.

El éxito de este emprendimiento los animó a expandirse en otras regiones del país y dar el salto a Lima el año 1997. Su política de precio justo frente a las dos empresas dominantes generó una guerra de precios que sinceró el mercado y permitió paulatinamente un aumento del consumo per cápita de gaseosas en el país. Además, sus diferentes tamaños de envases cambiaron para siempre al sector de bebidas en el Perú y en otros países a los que han llegado.

Esta experiencia los animó a explorar nuevos mercados con necesidades similares, comenzando su expansión internacional con la puesta en marcha de una planta en Venezuela el año 1999, a la que seguiría Ecuador el año 2000 y México el 2002, llegando en la actualidad a contar con presencia en 22 países de Latinoamérica y Asia y una oficina en España, por lo que son considerados la empresa peruana más globalizada.

Actualmente la presidencia de Ajegroup está a cargo de Ángel Añaños, quien estudió un PADE en Esan. Sus hermanos (Álvaro, Vicky, Arturo y Carlos) aún se mantienen en cargos directivos, y serán los únicos de la familia que estarán en esa posición, por una decisión tomada para evitar a futuro problemas de sucesión familiar. Los cargos gerenciales que antes estaban en sus manos han pasado a gerentes independientes, y uno de sus fichajes más conocidos es el de Gonzalo Begazo, quien fuera Director de Finanzas de Google.

Desde 1991, Jorge, el mayor de los Añaños Jerí, se retiró del holding familiar para formar el Grupo ISM (siglas de su principal empresa de bebidas Industrias San Miguel), manteniendo un acuerdo con sus hermanos para no competir en los mismo mercados.

En su discurso como parte de la CADE 2013, Ángel Añaños señaló sus consejos para tener éxito, enfatizando que la limitación de una idea está en uno mismo. Su forma al expresarse muestra cierta relación con el estilo motivador del mexicano Miguel Ángel Cornejo, y no es en vano, ya que el mismo Añaños señala que fue gracias a un video de este especialista sobre el milagro japonés que él y sus hermano tuvieron más claro hacia donde debían enfocar su estrategia de crecimiento, y gracias a esto y la definición de metas muy claras, comenzaron su hoy aclamada expansión global.

Su meta actual podría sonar inalcanzable para mucho, y es que Ajegroup planea convertirse en una de las 20 principales multinacionales globales al año 2020, pero para Ángel Añaños y su equipo esto es más que factible, y para lograrlo deberán tener presencia en 100 países, 78 más de los que tienen a la fecha.

 

Eduardo Hochschild

Hochschild es el grupo minero peruano con mayor perspectiva hacia afuera, con oficinas de representación en Inglaterra, Argentina, México y Chile. No en vano su holding Hochschild Mining Plc fue la primera empresa latinoamericana que, en más de cien años, emitió acciones en el mercado de la Bolsa de Londres el año 2006, la principal plaza para activos mineros del mundo.

El grupo cuenta además con dos divisiones principales, una encargada del negocio minero y otra enfocada en el rubro cementero, a través de la empresa Cementos Pacasmayo, la segunda mayor cementera del Perú, que cotiza acciones en las bolsas de valores de Lima (BVL) y Nueva York (NYSE), y posee activos en Estados Unidos.

En total el Grupo Hochschild cuenta con 23 empresas que facturan en el Perú aproximadamente US$ 1,300 millones anuales.

Otro interés del Grupo, con un enfoque menos lucrativo, es el de la educación. Mucho se ha hablado en los últimos años sobre una falta de mano de obra calificada en el país, y la falta de técnicos y especialistas que puedan atender a sectores clave como la minería. Siendo un país de interés mundial por sus abundantes recursos mineros, se podría asumir que en el Perú contamos con una de las mejores facultades de ingeniería minera del mundo, pero esto no es así. Frente a esta necesidad, el Grupo Hochschild decide crear la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC), sumándose a la propuesta técnica de TECSUP,  uno de los mejores institutos tecnológicos del Perú, que fue impulsado por Luis Hochschild, padre de Eduardo, actual presidente del grupo.

UTEC es un proyecto que cuenta con respaldo de las universidades de Stanford y Harvard, y actualmente funciona con 400 alumnos en las instalaciones de TECSUP, pero que a futuro contará con un campus principal para 2,000 alumnos en el distrito de Barranco, con innovador diseño y tecnología de punta.

Eduardo Hochschild Beeck tiene 50 años y preside desde 1998 el grupo familiar, luego de la repentina muerte de su padre. Es ingeniero mecánico y físico por  la universidad de Tufts en Boston y pertenece junto con Carlos Rodríguez-Pastor a la lista de multimillonarios de Forbes, con una fortuna calculada en US$1,100 millones.

En sus 16 años a cargo del grupo logró reflotar sus empresas y convertirse en el holding minero mundial que es actualmente, pero esto no fue tarea fácil. Para lograrlo debió evaluar el core business del grupo y endeudarse lo más que pudo: “el año 2000, decidí invertir todo lo que tenía en ese momento, endeudarme a tope, para consolidar la propiedad, y estabilizar y desarrollar ambos negocios, el minero y el cementero”, señala.

La inversión realizada rindió frutos y los fondos captados en la Bolsa de Londres, aunados al incremento de los precios de los minerales en la segunda mitad de la década pasada permitieron consolidar el crecimiento de Hochschild Mining y realizar nuevos proyectos.

Hoy, con un grupo ya consolidado el reto de Eduardo Hochschild es formar parte de las grandes ligas de la minería mundial, junto a nombres como Glencore-Xstrata, Barrick o Anglo American, por lo que la meta para los próximos años es seguir creciendo a través de expansiones, nuevos proyectos y compra de paquetes mayoritarios en empresas activas.

 

 La nueva cofradía de líderes y los retos futuros

Como hemos podido ver, las metas futuras de las nuevas cabezas de los grupos económicos peruanos buscan ponerlos en posiciones relevantes a nivel global. Si bien sus antecesores tuvieron como retos enfrentar con éxito los cambios políticos y del entorno macroeconómico, los actuales líderes no tienen ya esos problemas coyunturales y con ello la responsabilidad de logra una mayor expansión.

La mayoría de ellos bordea los 50 años y tienen al menos 15 años por delante para seguir a cargo de sus negocios. 15 años que serán determinantes para la economía peruana teniendo en cuenta las metas nacionales que deberían alcanzarse al 2021 para temas como infraestructura y diversificación industrial o innovación.

Todos ellos han recibido una mejor educación que sus padres y forman parte de grupos que ya dejaron la estructura familiar para volverse más corporativos y por tanto más competitivos a nivel global. Ellos no necesitan ya contar con apoyos estatales o la buena disposición del presidente de turno para mantener su crecimiento. En sus manos está que el Perú tenga cada vez más empresas en los rankings internacionales, que Alicorp sea una de las 250 principales empresas latinoamericanas, Ajegroup una de las 20 principales multinacionales, que Intercorp siga creciendo como el principal proveedor de servicios en el país (ya tienen en la mira entrar a un nuevo sector como el de salud), que sea real el sueño de contar con una universidad de primer nivel mundial en ingeniería; y en general que el Perú sea día a día un actor más importante en el plano económico mundial.

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[1] Este dato es tomado de un listado que publicó el anuario Top en el año 1988, considerado el primer listado completo de los grupos económicos empresariales peruanos.

[2] Autores como Vásquez Huamán (2000) incluyen en este grupo a las familias extranjeras Bunge & Born y Rotschild. Para este artículo tomamos la lista mencionada por Francisco Durand en su artículo “Adiós a los Doce Apóstoles” publicado por Desco el año 2000.