Grupos económicos: los que vinieron de provincias

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Desde hace más de una década el Perú vive una coyuntura única en su historia política y económica, gracias a la estabilidad y un crecimiento promedio de 5.5% del PBI desde el año 2000.  Esto ha permitido que inversionistas de todo el mundo lo vean con mayor interés y que los empresarios locales tengan nuevas posibilidades, con un enfoque de expansión internacional más agresivo y apoyado en mejores opciones de financiamiento y un mayor consumo por el crecimiento de la clase media peruana.

No muchos años atrás, en el 2002 para ser más exactos, la apertura del centro comercial Megaplaza en Independencia -el primer gran centro comercial en abrir fuera de los distritos tradicionales limeños- cambió algunos paradigmas del empresariado peruano al mostrar cómo era rentable invertir en un gran proyecto para sectores considerados emergentes (el Cono Norte de Lima), dando pie a pensar en nuevos mercados con proyección de alto consumo.

Sin embargo, desde décadas atrás, grupos empresariales ya habían logrado  un importante desarrollo gracias al rebote inicial que lograron en provincias, sus mercados de origen. Algunos se expandieron pronto y con éxito a la capital, otros crecieron a nivel nacional y otros lo han logrado a nivel mundial.

Estos grupos, que se encuentran a lo más en la segunda generación, han tenido en mayor o menor medida algunas cosas en común: perseverancia, mucho sacrificio, un disparador inicial a raíz de alguna crisis (familiar o económica), el hecho de que sus activos o empresas no provengan de ninguna herencia previa, una buena estrategia de financiamiento y haberse consolidado gracias a la apertura del mercado en los noventa. Cabe recordar que la situación previa de protección estatal que se dio hasta la década de los ochenta solo favoreció a un grupo de empresarios y algunas políticas estaban incluso ligadas a favorecer a muy pocos, como la famosa historia de Los Doce Apóstoles en el primer gobierno de Alan García.

Entre estos grupos empresariales que surgieron en provincias, quizás el más conocido es el caso de la multinacional Ajegroup, que empezó en la década del ochenta en Ayacucho y hoy es un jugador mundial del mercado de bebidas. Otro caso emblema es el de la familia arequipeña Rodríguez y su Grupo Gloria, líder absoluto del sector de lácteos en el Perú, que hoy es una importante multilatina.

Pero hay otros grupos que hoy se están convirtiendo en líderes en sus sectores, ellos son los Huancaruna, Oviedo, Acuña, Flores y Torvisco. Familias de clase media o muy baja que tuvieron una visión y la desarrollaron como grandes. Esta es su historia.

 

Los Huancaruna: los reyes del café peruano

El Grupo Huancaruna es el mayor agroexportador del Perú, con ventas al exterior que superaron los US$260 millones al año 2012 (el 2013 sufrió una caída debido a la plaga de la Roya y una fuerte caída del precio mundial del café). Posee siete empresas en los rubros de agroexportación, transporte, azúcar y toda la cadena cafetalera a través de su marca estrella Altomayo: producción, procesamiento, distribución, comercialización y exportación.

Su historia comienza en la década de los sesenta, cuando el empresario chiclayano Antonio  Huancaruna crea un negocio de traslado de café del departamento de Amazonas a Cajamarca y la costa norte, un recorrido falto de infraestructura, que debía cruzar el río Marañon para llegar a su destino.

Aún sin la visión de lo que estaban empezando a construir, sus hijos Ricardo y Olivio se van del país a estudiar carreras universitarias en Alemania, pero este hecho que pudo ser el inicio del fin del Grupo Huancaruna se convirtió en uno de los primeros hitos, ya que ambos aprovecharon su estadía para empezar nexos con este mercados  al detectar una demanda posible de café peruano para el consumidor alemán. Las oportunidades están presentes en hechos que parecen poco relevantes en su momento, pero los hermanos Huancaruna convirtieron esta posibilidad en el inicio de un negocio que años después los pondría a la cabeza del sector cafetalero.

Para inicio de los ochenta crean la marca Altomayo y la familia Huancaruna comienza a exportar café verde, haciendo envíos con regularidad al mercado alemán para fines de esa década. Se estaba gestando lo que podríamos llamar  la versión 1.0 del Grupo Huancaruna.

Ya entrados los noventas los hermanos Ricardo y Olivio Huancaruna Perales se ponen a la cabeza del grupo y las cosas comienzan a acelerarse. La mejor situación macroeconómica generó la estabilidad necesaria para invertir en 1991 en nuevas máquinas para moler café, pero lo mejor vendría después, cuando deciden arriesgarse y entrar en un mercado que estaba dominado en un 90% por la multinacional Nestlé con sus marcas Kirma y Nescafé: el café instantáneo. La marca instantánea de Altomayo logró captar 12% del mercado en su cuarto mes de lanzamiento y  23% durante el primer año. Además, más allá de generar rivalidad con Nestlé, hoy son sus proveedores de granos de café y atienden también a las multinacionales Phillip Morris, Jacobs, General Foods, Kraft, y a Starbucks en el Perú.

Era momento de seguir arriesgando. Así, el año 2009 marca un nuevo hito en su historia con la apertura de cafeterías de la marca Altomayo, para competir con la cadena Starbucks que comenzaba a expandirse con velocidad en Lima. Sus locales comienzan a multplicarse apoyados por el actual boom de los nuevos centros comerciales a nivel nacional y gracias a una alianza con Aeropuertos del Perú, empresa del Grupo Sandoval, por la cual las cafeterías Altomayo están presentes en los principales aeropuertos de provincias. Pero el crecimiento no termina ahí, la innovación y los retos han continuado y han permitido a los Huancaruna incursionar en nuevos productos como el de los espárragos, azúcar y la uva.

El grupo se encuentra ahora buscando mayor presencia para la exportación de café peruano en el mercado asiático, en países como Corea del Sur y China. Ya cuentan con 40 destinos de exportación y esperan crecer más y generar nuevos productos. ¿Alguien dijo chocolate? Ricardo Huancaruna, es actualmente el presidente de la Cámara Peruana de Café y Cacao. Si el desarrollo del cacao lo dinamizan como el del café nos espera a los peruanos un gran futuro para este mercado.

 

Los Oviedo: de ambulantes a conglomerado mayorista

Si bien el Grupo Oviedo no es uno de los de mayor tamaño –sus ingresos anuales bordean los US$20 millones- si son un caso de interés dado que siendo un grupo emergente ha logrado hacerse de una importante empresa de almacenes mayoristas y supermercados (Mega), administran un par de empresas azucareras (Pomalca y Tumán), tener hoteles y hasta ¡un club de fútbol!: el Juan Aurich de Chiclayo.

La historia de los hermanos Oviedo comienza en los años setenta y bien podría ser el guion de una película de Bollywood, con un punto de partida dramático, mezclado con  esperanza,  esfuerzo y hasta guerras de bandos en su camino, y… controversia.

Como muchos emprendedores, los Oviedo comenzaron como un pequeño negocio familiar, una bodega ubicada en el distrito de Urcos en Cusco para ofrecer abarrotes en una zona a la cual no llegaban grandes comercios y para la que la distribuir productos no era sencillo. Cuando el negocio comenzaba  a tomar forma su padre fallece repentinamente de un infarto. Este primer detonante lleva a Aurea, la mayor de los hermanos Oviedo, a tomar la decisión de ir Lima con la clara idea de estudiar una maestría para sacar adelante a su familia. Así, ingresa a la Universidad de Lima, considerada por entonces para las clases A y B,  y lo hace simultáneamente trabajando de empleada del hogar. Aurea recuerda hoy como sus empleadores pensaban que era broma cuando decía que iría a la maestría por las noches.

Y mientras ella estaba en Lima, su hermana Margarita gestionaba la compra de un volquete para el traslado de arroz a los negocios mayoristas de la familia. Con la rentabilidad obtenida  de esta inversión y ansias de crecer alquilaron un local en la ciudad de Cusco, para abrir la tienda de abarrotes Sarita Colonia, ubicada en una zona muy concurrida comercialmente. Un año después de su apertura compraron el local con dinero que provino de los ingresos generados por la misma tienda.

El desarrollo del negocio les permitió a los hermanos Oviedo la compra de un par de camiones para transportar mercadería y dar el siguiente paso: llegar al mercado mayorista de La Parada. Según señala Aurea, ellos fueron de los primeros en contar con un camión propio en La Parada.  Luego vendría la consolidación de sus negocios, creando la marca Mega para sus tiendas mayoristas en Cusco y para una cadena de supermercados.

¿El siguiente paso? Entrar al negocio azucarero. EL disparador de esto fue la existencia de hectáreas abandonadas en la azucarera Pomalca. Este es el episodio que mayor controversia ha generado en la historia del grupo, con acusaciones de malos manejos y levantamientos de trabajadores a punta de machete. Todo empieza el año 2004 con la compra que realizan de las acciones del Grupo Huancaruna en Pomalca que terminó en una pelea entre ambos grupos, con casos de vandalismo incluido. Finalmente, obtuvieron el control de Pomalca el año 2005 y también se hicieron del control de la azucarera Tumán. Ambas empresas tienen entre sus accionistas a la entidad estatal Fonafe.

Amparados en una ley de protección patrimonial, los Oviedo han continuado manejando a través de Edwin Oviedo a ambas azucareras, sin la necesidad de tener el control mayoritario de las acciones. Son acusados de subvaluación de precio para la venta de azúcar a sus propias empresas y de no haber realizado nuevas inversiones ni estar interesados en la compra del 100% de las azucareras, ya que están cómodos con su papel de administradores. Y las cosas siguen igual durante toda la última década.

Hay que señalar que tienen el apoyo de gran parte de los trabajadores de Pomalca y Tumán pues sanearon deudas pasadas. Además, como parte de su acercamiento y mejora de imagen con la población de Chiclayo, los Oviedo adquirieron el club de fútbol Juan Aurich, un ícono de la región que estaba a punto de caer a segunda división en el año 2008. Luego de hacer una serie de inversiones y cumplir con deudas antiguas del club lograron salvarlo de la baja y obtener el título nacional el año 2011. Son además uno de los pocos clubes de fútbol que tienen las planillas al día.

La familia Oviedo, con una historia con muchos bemoles, pasó de ser un pequeño comerciante en su natal Urcos a uno de los magnates en el norte peruano. En este punto, cabe señalar que el crecimiento de los Oviedo no solo les ha traído problemas con el Grupo Huancaruna. En medio de su travesía azucarera se cruzaron también en el camino de otro gigante regional: el grupo Gloria.

 

Los Rodríguez: entre la creación de una lovemark y el latifundio

El término lovemark hace referencia a una marca que genera sentimiento y emociones en el consumidor y logra con ello posicionarse en el corazón de la gente. En el Perú tenemos algunos casos emblemáticos de este fenómeno y uno de ellos tiene su origen en el departamento de Arequipa: la leche Gloria.

El Grupo Gloria es el principal actor del sector lácteo en el Perú, pero es además un conglomerado que incluye negocios en alimentos, transporte, cartón, cemento, concreto y azúcar, con activos en más de 60 empresas a lo largo de siete países.

La historia de lo que conocemos hoy como Grupo Gloria comenzó en 1985 cuando los hermanos Vito y Jorge Rodríguez Rodríguez compraron acciones de la empresa arequipeña Gloria, que era manejada por la multinacional Nestlé, en un momento en que el gobierno peruano anunció su interés en expropiarla.

Anteriormente, los hermanos Rodríguez habían estado de cierta manera relacionados a esta empresa creada en 1942. Su madre, Aurora Rodríguez era proveedora de leche fresca a Gloria, y Jorge había realizado prácticas en la empresa luego de graduarse de ingeniero industrial. Sin embargo, desde fines de los años sesenta los hermanos Rodríguez se enfocaron en desarrollar un negocio de transportes de carga, especializándose en un primer momento en dar servicio al sector minero y transportar materiales. Con el tiempo lograron ofrecer sus servicios a la empresa Gloria y mostrar su interés en comprar una participación de la empresa.

La posibilidad de entrar como accionistas a Gloria llegó con el anuncio del primer gobierno de  Alan García sobre su interés en expropiar a la empresa. En medio del temor generado por este anuncio adquirieron un paquete minoritario de acciones de la familia Berckemeyer en 1985 y un año después las acciones de Nestlé. La coyuntura negativa les permitió negociar un plazo de cinco años para el pago de las acciones adquiridas ante el apuro de Nestlé de salir del negocio. Sin embargo, a los meses de esto debieron enfrentarse la esperada intervención estatal, aunque  encontraron la figura legal que les permitió seguir manteniendo la empresa.

Lo que vendría después serían años de reorganizar al grupo y vender subsidiarias que no eran de su interés. Así, venden D´Onofrio a Nestlé, e intercambian la empresa Farmacéutica del Pacífico por la azucarera San Jacinto.

Esto se da en medio de un proceso de expansión estratégica. En 1992 compran la empresa de cartones Centro Papelero y en 1993 una empresa productora de yogur, con lo que empiezan la consolidación en toda la cadena logística de lácteos. En 1994 se diversifican cuando adquieren la empresa Cementos Yura, como parte del proceso de privatizaciones del Estado, y en 1996 compran a Industrias Cachimayo.

Su expansión tomó nuevos aires ese mismo año al obtener la licitación de la empresa boliviana Pil Andina, que operaba en Cochabamba y La Paz. Este es el inicio de una estrategia que los llevaría años después a tener empresas en Argentina, Ecuador, Puerto Rico, Uruguay y Colombia.

Para inicios del año 2000 el Grupo ya estaba más que consolidado a nivel nacional con el dominio del mercado y  una mega planta en Huachipa (Lima). Además, tenían el 90% del mercado boliviano de lácteos.

Otro eje estratégico llevado a cabo por el Grupo Gloria es su ingreso sector azucarero, gracias a lo cual adquirieron hectáreas en Perú y Ecuador desde la segunda mitad de la pasada década, por lo que hoy son considerados el mayor latifundista del Perú, con una propiedad de cerca de 55,000 hectáreas. En medio de este escenario es que se vieron enfrentados al Grupo Oviedo y perdieron la opción de comprar activos en Pomalca por una ley que favoreció a los Oviedo.

Así, con menos de 30 años al mando de Gloria, los hermanos Rodríguez pueden jactarse que su empresa fue considerada en el puesto 67 de las principales empresas multilatinas del año 2013, según la revista América Economía, siendo superada en el Perú solo por Ajegroup y Belcorp. Además son los artífices de haber convertido a la leche Gloria en una lovemark peruana.

La empresa exporta sus productos a 39 países, lo que genera el 40% de sus ventas. Un nuevo reto se plantea ahora, pues tienen interés en  ampliar su participación en el mercado asiático, y entrar a China. El crecimiento está asegurado.

 

El emprendedor más político

El grupo económico creado por el empresario cajamarquino César Acuña incluye a las universidades Señor de Sipán y César Vallejo, el club de fútbol César Vallejo, y la cadena de televisión regional UCV Satelital, entre otras subsidiarias. Es además el creador del partido político Alianza por el Progreso, que en las últimas elecciones presidenciales apoyó la candidatura de Pedro Pablo Kuczynski (PPK).

César Acuña es el tercero de doce hermanos. Sus padres eran agricultores pero él decidió ir por otro rumbo y estudiar ingeniería química. Su instinto emprendedor lo llevó a fundar en Trujillo la Academia Pre Universitaria Ingeniería y el Colegio Ingeniería. Este camino lo llevaría diez años después  a fundar la Universidad César Vallejo de Trujillo (UCV), una de las primeras que se expandieron rápidamente por todo el país y actualmente cuenta con 11 campus a nivel nacional.

La UCV es una de las cuatro  universidades con mayores ingresos (cerca de US$140 millones anuales) y se calcula que cuenta con más de 100,000 alumnos en todo el país. Sin embargo, se ha puesto en duda el tema de su calidad educativa al salir en la tercera posición de un ranking elaborado por Ipsos Apoyo el año 2013 sobre las universidades menos interesantes para contratar egresados.

Los intereses más públicos de César Acuña van por el flanco político. Fue congresista entre los años 2000 a 2006 a través de Alianza por el Progreso, y ganó la alcaldía de Trujillo el año 2006, convirtiéndose en el primero en arrebatar este puesto al partido aprista, que tuvo en la costa norte su principal bastión político por décadas. Mantuvo el cargo por dos periodos.

Es conocido su actual interés en postular a la presidencia de la nación y en ello sigue trabajando. Parte de este plan fue vincularse con PPK el año 2011, logrando así una mayor ventana política a nivel nacional. A dos años para las próximas elecciones es más que seguro que veremos seguido a Acuña en los medios.

 

Otros casos emblemáticos

Existen otros grupos creados por empresarios que debieron migrar de sus tierras de origen para buscar mayores oportunidades en Lima y gestar sus empresas en la capital. Entre los más destacables están la familia Flores y los hermanos Torvisco.

El Grupo Topitop, fundado por la familia Flores, es el mayor exportador de textiles y confecciones del Perú, con ventas al exterior por más de US$70 millones al año 2013 y exportaciones promedio de US$82 millones entre los años 2002 y 2013 (con un pico de US$181 millones en el año 2008), a través de clientes como GAP, Ralph Laurent, Massimo Dutti, Abrecrombie, Calvin Klein, Everlast, entre otros.

Los Flores tienen tres empresas relacionadas al negocio textil: Topy Top S.A., Inka Knit S.A. y Trading Fashion Line encargada de atender al mercado peruano y venezolano. Poseen tiendas retail en el Perú, Ecuador y Venezuela, y cinco plantas con tecnología de última generación.

Su historia empieza en la década de 1960, en Huancavelica, el departamento más pobre del Perú. Ellos mismos la resumen en tres palabras: dedicación, perseverancia e ingenio.

A la muerte de su padre, Aquilino Flores, con solo 12 años de edad llega a Lima y comienza a trabajar lavando autos y vendiendo golosinas en la calle. Allí conoce a un hombre que le propone vender los polos que fabricaba de manera informal. Esta fue su entrada al negocio de venta ambulante de ropa. Pero su visión del negocio iba más allá.  El joven Aquilino Flores comienza a identificar el gusto de sus consumidores y decide fabricar sus propios diseños.

El paso siguiente fue traer a Lima a sus cinco hermanos y comenzar un negocio en el sector textil, Así, combinando las habilidades de cada uno, los Flores realiza una pequeña inversión para crear un taller de confecciones. Para el año 1982 contaban ya con 12 tiendas en Lima y gracias a ello crean en 1983 la empresa Topy Top, inaugurando en 1986 la primera tienda de la marca Topitop en Lima, para expandirse luego a Trujillo, Arequipa y Piura.

Para 1995 inauguran una planta de mayor tamaño en el distrito de Zárate con la visión de exportar sus prendas a Argentina, Paraguay, Chile, Brasil, Ecuador y Colombia.

A nivel local su desarrollo ha ido de la mano del crecimiento de la clase media peruana, por ello uno de sus primeros grandes mercados locales se dio el año 2002 con la apertura del Megaplaza, el primer centro comercial ubicado en los conos de Lima, las zonas emergentes de la ciudad. De ahí en adelante todo fue éxito para la marca Topitop.

Su expansión y una cartera de clientes industriales de primer nivel, llevaron a que el año 2011 el prestigioso diario español El País publicara una nota sobre la historia de Aquilino Flores y Topitop, nombrándolo el Zara Andino (en alusión a la marca española). Sin duda una historia de orgullo para muchos peruanos.

Es que en un país de emprendedores como el Perú, no es de extrañar que exista más de un caso de éxito empresarial. Sin embargo, la falta de transparencia financiera hace difícil la labor de identificar el mapa completo de los grupos económicos que han ido surgiendo en las últimas décadas. La lista de grupos se va armando en base a medios de prensa más que a listas oficiales como el de las empresas emisoras de la Bolsa de Valores de Lima que agrupa a poco más de 200 empresas.

Así, gracias a otros medios, conocemos casos como el de Nemecio Torvisco, que junto a sus hermanos es dueño de la empresa de pinturas Anypsa y la empresa de plásticos Envases Especiales, que suministra envases a Nestlé, Alicorp y Soldexa, y fue adquirida por este grupo el año 2013. Los Torvisco proyectan ingresos por S/.230 millones al cierre de 2014.

La historia empieza así. Huérfano de padre, Nemecio Torvisco migró a Lima con sus hermanos desde su natal Abancay y comenzó de niño a vender golosinas a la puerta de un cine en el distrito de El Agustino. A los catorce años trabajaba en un taller de carpintería mientras que uno de sus hermanos se animó a probar suerte en el negocio de venta de pintura, al que pronto se uniría Nemecio. A fines de los ochenta  distribuían pintura llegando a diferentes distritos en bicicleta.

Luego de ello invirtieron en un motor eléctrico para fabricar su propia marca de pintura en medio de esteras, dando nacimiento en 1991 a la marca Anypsa. Hoy, el en el rubro de pinturas, Anypsa es uno de los principales competidores de la familia Brescia, y los Torvisco quieren quitarse la etiqueta de marca económica para entrar a un mercado más exclusivo.

El Grupo es conocido también por su marca de cerveza Anpay, aunque no es su principal negocio. Además tienen una panadería y fabrican otras categorías de bebidas, como gaseosas, que son dirigidas principalmente al mercado de provincias, pero están evaluando vender este negocio.

 

Un caso particular: Luis Banchero Rossi

Si hablamos de grupos económicos de provincias, no podemos dejar de mencionar el conglomerado que construyó el empresario tacneño Luis Banchero Rossi entre las décadas de los cincuenta y sesenta, quizás el caso de mayor éxito en el Perú, pero que se vio interrumpido por su repentina muerte.

Su negocio comenzó a forjarse alrededor del sector pesquero y puso a Chimbote en el panorama mundial de la fabricación de harina de pescado. No en vano Banchero Rossi creo la mayor empresa pesquera del mundo, con diez complejos industriales de harina y aceite de pescado y más de 320 barcos, y alrededor de ello abrió una serie de negocios que incluían empresas periodísticas, mineras, de joyería, aviación y un equipo de fútbol.

Su emporio se vio interrumpido por su asesinato en 1972, con solo 43 años de edad, luego de lo cual el grupo fue difuminándose y perdiendo el poder de antaño.

Banchero Rossi fue un empresario nato, sus memorias están presenten en diversas crónicas, destacando el trabajo de investigación del periodista Guillermo Thorndike en el libro “El Caso Banchero”. En su asesinato y las dudas que generó está basada la película Muerte de un Magnate, del cineasta Francisco Lombardi.

 

El futuro poder regional

Algunos cambios importantes se han dado en las últimas décadas a lo largo del país. El desarrollo del sector minero permitió el ingreso de dinero del canon que en algunas ciudades fue bien aprovechado, y ha comenzado a generar polos interesantes de desarrollo más allá de Lima.

Si bien estas mejoras no son uniformes en todas las regiones, y aún hay mucho por trabajar para ser un país descentralizado, si es claro que hay mayores posibilidades que antes para los nuevos empresarios. Los resultados de las últimas elecciones regionales muestran un divorcio entre lasregiones y falta de un camino común como país, pero hay planes que ya están en marcha como el Plan de Diversificación Industrial de Produce que permiten vislumbrar mejoras en los próximos años.

Así, la posibilidad de que aparezcan nuevos grupos económicos regionales a gran escala no es algo difícil de imaginar. Los nuevos Flores, Oviedo, Huancaruna, Acuña, Torvisco o Rodríguez se están gestando en estos momentos. Quizás, estimado lector, algunos sean ya sus clientes o proveedores, o quizás sea usted quien lidere un grupo en un futuro cercano. La clave, como en los casos citados, será la visión, perseverancia, trabajo y anhelo. Todo empieza con un sueño.